Toros Ecuador

martes, 30 de agosto de 2011

Recordando a José Cubero "El Yiyo" a 26 años de su muerte



LUIS M. MORCILLO - Colmenar Viejo - El País 31/08/1985

 
Pali, éste me ha matado fueron las últimas palabras del torero José Cubero, Yiyo, instantes después de recibir la mortal cornada que el toro Burlero le asestó en el corazón. El Pali, uno de los peones de Yiyo, que entraba junto al matador a la enfermería, pudo oir las agónicas palabras del joven diestro. Yiyo, de 21 años de edad, nacido en Burdeos (Francia), pero criado en el barrio madrileño de Canillejas, murió ayer cuando terminaba la faena del sexto toro de la tarde del último festejo taurino que se celebraba en Colmenar Viejo (Madrid). Yiyo salía ya de la suerte de matar cuando el toro le empitonó por la espalda, atravesándole el corazón. Hace tan sólo 11 meses, Yiyo asistió como testigo de excepción a la muerte de Paquirri. En aquella ocasión, el joven diestro madrileño tuvo que rematar al toro Avispado, que acababa de herir de muerte al torero de Barbate. En Colmenar Viejo, la muerte de Yiyo fue fulminante. Entró muerto en la enfermería. Ante las peticiones del público, el presidente concedió al torero muerto las dos orejas de Burlero

El matador de toros José Cubero, Yiyo, toreaba ayer en Colmenar Viejo (Madrid) en sustitución de Curro Romero, que no pudo asistir debido a una lesión sufrida en Linares. Yiyo fue contratado para el festejo de ayer urgentemente en la madrugada del viernes. Fue el sexto toro de la tarde, Burlero, el que córneó gravísimamente al diestro, que murió casi instantáneamente. Yiyo le había propinado ya al sexto toro una estocada, a la que había precedido un pinchazo. Al salir del encuentro, el torero se dirigió sonriente al estribo. La faena había sido muy completa y el público pedía, unánimemente, las orejas para el diestro. En ese momento, el toro se arrancó inesperadamente y levantó al torero del suelo por una pierna, para volver a levantarlo cuando se hallaba caído en el suelo. Fue, en ese momento cuando le metió el pitón por la axila izquierda y lo volvió a levantar, manteniéndolo sujeto unos escalofriantes segundos. Yiyo cayó de nuevo con trágica rigidez de muñeco y todos se dieron cuenta de que la cogida era gravísima, pues el torero movió espasmódicamente sus miembros y quedó inerte. El toro, seguidamente, rodó sin puntilla, como consecuencia de la estocada. El Pali, uno de los peones de la cuadrilla, corría por el callejón junto a Yiyo, al que llevaban en volandas a la enfermería, cuando le oyó decir sus últimas palabras: 

"Pali, este toro me ha matado".

En esa angustiosa carrera por el callejón, Yiyo llevaba los ojos vueltos y apagados y una fuerte impresión recorrió los tendidos La celeridad en el traslado, la actitud del torero y las expresiones de sus compañeros parecían anunciar lo peor. Juan Cubero, hermano del matador, que va de banderillero en su cuadrilla, corría por fuera del callejón, al hilo de las tablas, sin apartar los ojos de su hermano en una expresión desolada.

José Cubero "Yiyo" /Foto 

Rabia y lágrimas

Antoñete arrojó el capote con rabia y se cubrió el rostro con la manos, y el matador de toros José Ortega Cano, que presenciaba la corrida, se abrió paso entre el público del tendido y se lanzó al callejón para correr detrás de los que transportaban a Yiyo. Todos estos signos llevaron al público la impresión de que el percance podía haber tenido fatales resultados. Tras unos segundos de estupor, los espectadores pidieron con insistencia las dos orejas para el diestro, que el presidente concedió. La cuadrilla no se hizo cargo de los trofeos, pues todos se hallaban en la enfermería y por los tendidos empezó a correr el rumor de que el torero había fallecido.José Luis Palomar, que completaba la terna de matadores, se dirigió a la enfermería llorando a lágrima viva. También iba llorando su cuadrilla, y Antoñete, apesadumbrado, se incorporó a sus compañeros.

La enfermería fue rodeada inmediatamente por numeroso público, que intercambiaba, nervioso y alterado, funestos presagios con noticias esperanzadoras. "Ha muerto, ha muerto", decían algunos. "No, no, está muy grave, pero no ha muerto", respondían otros. Entre los que transmitían noticias optimistas se hallaba un hermano de Antoñete, que aseguraba que Yiyo estaba muy grave, pero que no había fallecido. El torero había entrado prácticamente muerto en la enfermería, según el parte facultativo. En sus instalaciones el ambiente era de incredulidad ante lo ocurrido y los íntimos del diestro se abrazaban llorando y repetían, como sonámbulos, "no puede ser, no puede ser". El padre del diestro,que había presenciado la corrida, se encontraba materialmente deshecho, así como sus hermanos. 

El periodista Antonio D. Olano trataba de consolar a los familiares, sin poder evitar las lágrimas. Uno de los más afectados era Juan Bellido, Chocolate, mozo de espadas del torero muerto, que lloraba inconsolable y 
se movía, aturdido, por entre los grupos que se arracimaban en la puerta de la enfermería.

La llegada del juez

En los alrededores de la plaza se congregó una multitud,de unas 2.000 personas, que comentaban las noticias que llegaban de la enfermería, todas confirmativas de la tragedia. La llegada del juez, que acudió a cumplir los requisitos legales de levantamiento del cadáver, fue el dato infalible que convenció a los más incrédulos a creer finalmente en la fatal noticia de la muerte del torero. A pesar de ello, la noticia era dificil de creer para muchos de los presentes. El espectáculo había transcurrido con absoluta normalidad: Yiyo había hecho una faena larga en el tercero, sin terminar de acoplarse con él, pues el toro era un manso que se iba suelto de las suertes. En el sexto, que embestía con casta, pero con nobleza, hizo una faena muy completa, con algunos muletazos espléndidos, aunque con la frialdad habitual en el infortunado torero. 

Antoñete había dado la vuelta al ruedo en su primero, tras una faena muy de su estilo, en la que destacaron los pases de pecho y en el cuarto, un manso huido, lo hizo pasar por el pitón izquierdo después de unos tanteos sin confiarse. José Luis Palomar se quitó de enmedio al tercero, que estaba inválido, e hizo una faena desigual en el quinto, del que se le concedió una oreja.

Cumplidos los trámites oficiales, el cadáver del torero fue sacado de la enfermería en una ambulancia. En ese momento, el gentío que aguardaba en los alrededores de la plaza prorrumpió en una emocionante ovación, como último adiós al diestro.

Los colmenareños quedaron fuertemente impresionados y permanecieron en el exterior del coso, después de partir la ambulancia, intercambiando impresiones y comentarios. Algunas mujeres lloraban.

La opinión general entre los congregados alrededor de la plaza era la de que se deberían suspender los festejos del pueblo. Esa misma noche ya quedaron suprimidos todos los previstos y se adoptó la decisión de que no sonara música alguna en los altavoces e instalaciones de la feria.

Por la mayoría de las calles del pueblo la gente se aproximaba a los automóviles que tenían la radio puesta y escuchaban en silencio y con rostros graves las informaciones de las distintas emisoras.
 
Tomado del Blog Del Toro Al Infinito

Manolete, la verdad de la tragedia



Cada vez que suenan los clarines y timbales en la plaza del pueblo minero de Linares, en la arena vuelve a hacerse presente la figura de Manuel Rodríguez Sánchez, Manolete, quien sobre ese mismo albero perdió la vida un 28 de agosto de 1947.
Con su muerte, la tauromaquia española perdía a uno de sus grandes mitos, una figura insustituible que todavía hoy no ha encontrado rival. El motivo, amén de su temple y personalidad, una cornada que pudo no ser mortal y un supuesto error médico del que nadie quiso nunca dar explicaciones.
Y es que, según relatan las crónicas de aquella tarde, Manolete, en su segundo, se limitó a estar voluntarioso y breve, ya que el toro apenas tenía "media arrancada". Islero, su mortal oponente, llegó descompuesto a la muleta, tras haber sido muy castigado en varas.
El califa cordobés lo toreó muy bien por el pitón derecho y también por manoletinas y otros adornos no usuales en él, aspectos que aún hoy siguen confundiendo a los entendidos. Se perfiló cerca y entró despacio a matar, para hundir todo el estoque en el morrillo, como solía hacer el maestro. Sin embargo, el animal prendió a Manolete por el muslo derecho, haciendo girar su cuerpo sobre el pitón, para caer de cabeza en la arena.
El público y su cuadrilla se apercibieron inmediatamente de la gravedad del percance, mientras se llevaban al torero a la enfermería entre Cantimplas, Guillermo, Camará, Chimo y un banderillero sevillano de la cuadrilla de Luis Miguel Dominguín, con quien compartía cartel esa tarde. El toro, herido de muerte, se dirigió a las tablas y dobló, con el respetable pidiendo para el cordobés los máximos trofeos, dos orejas y un rabo, que le fueron llevados a Manolete a la mesa de operaciones.
La intervención quirúrgica, como reza en el parte realizado por el médico-jefe de la enfermería de la Plaza de Linares, el doctor Fernando Garrido Arboledas, duró aproximadamente 40 minutos. En la misma, los doctores Carlos Garzón y Julio Corto, asistentes de Garrido Arboledas, le efectuaron al torero una transfusión de 300 gramos de sangre, que donó un cabo de la Policía Armada, llamado Juan Sánchez Calle.
Es aquí precisamente donde radica la discusión médica y la principal incógnita que pesa sobre ese día. Teniendo en cuenta las fechas en las que se produjo el suceso, agosto de 1947, no hay dudas de que la actuación de los galenos fue "correcta", ya que la cornada requería medios más avanzados de los que la época exigía.

No en vano, varios periódicos tildaron la enfermería de "mediocre", y pudo ser por eso que se dispuso el traslado inmediato de Manolete al hospital. Sin embargo, la gravedad iba en este caso en contra del tiempo.
En este sentido, según relataron algunos de los allí presentes, se requirió plasma que el doctor Giménez Guinea llevó "apenas diez minutos antes del fallecimiento del diestro", cuya vida se fue consumiendo sin que nadie tomara las decisiones con la premura que exigía la gravedad de la cornada.

Ésta, según indicó el doctor Garrido Arboledas en el parte, se produjo "en el ángulo inferior del triángulo de scarpa, con una trayectoria de unos 25 centímetros de longitud de abajo hacia arriba, de dentro hacia fuera y ligeramente de delante hacia atrás, con destrozos de fibras musculares del sartorio, faciocridiforme, recto externo, con rotura de la vena safena y contorneando el paquete vasculo-nervioso y la arteria femoral, en una extensión de 5 centímetros y otro trayecto hacia abajo y hacia fuera de unos 20 centímetros de longitud, con intensa hemorragia y fuerte shock traumático. Pronóstico, muy grave".
La incertidumbre y la tensión marcaron la larga noche en la enfermería linarense, donde los médicos no se ponían de acuerdo respecto a la conveniencia o no del traslado del herido a Córdoba o a Madrid, para su posterior asistencia. Según el doctor Giménez Guinea, "el estado crítico en que se encontraba Manolete no aconsejaba ningún desplazamiento". Por último, tras más de tres horas de nervios y angustiosa espera, se determinó ingresarlo en el Hospital Municipal de los Marqueses de Linares, centro al que fue trasladado en una camilla portada a mano por personal sanitario, familiares y amigos íntimos del torero.
A las cinco y diez de la madrugada del 29 de agosto, el doctor Tamames, que le tomaba el pulso, certificaba el deceso del diestro, el último califa del toreo. Su epílogo, como el de otros mitos, seguirá generando incógnitas que el tiempo no ha logrado borrar.
Como tampoco se podrán acallar nunca los clarines y timbales con los que Linares recuerda cada año la estela de valor, de gallardía, de sacrificio y de muerte que dejó a su paso Manuel Rodríguez Sánchez, Manolete.

Por José Luis Cámara Pineda. Periodista y aficionado cordobés
Tomado de Burladero.com

lunes, 29 de agosto de 2011

Actividad Taurina para el mes de Septiembre en Ecuador



Festival Taurino de Solidaridad y Beneficiencia por la Fundación Sierraflor en Yaruquí

Se anuncia la realización del segundo  Festival Taurino Benéfico, el mismo que se lo realizará en La Finca Yayuquí, provincia de Pichincha,  para el día sábado 10 de septiembre a partir de las 11 de la mañana.
El Cartel está integrado por el matador Alvaro Samper, el rejoneador Enrique Cobo Montalvo y el novillero José Alfredo y los aficionados prácticos: Mario Solano, Cristóbal Roldán, Juan Roldán, Mario Solano, quienes han querido aportar a esta tan noble causa, que estamos seguros llenará los tendidos de esa hermosa plaza de toros. Se lidiarán reses de las ganaderías La Viña, Santa Rita, Peñas Blancas y Cerro Viejo.

Como número especial,  se contará con la presentación del Espectáculo Ecuestre Pasión Andaluza, del centro Ecuestre Cerro Viejo, que lo dirige Enrique Cobo Montalvo, que fusiona su actuación con el Grupo de Baile español Sentir Flamenco.


Actividad Taurina en el Chaupi, cantón Mejía, Pichincha

Se anuncia actividad taurina en la parroquia El Chaupi, en el cantón Mejía, provincia de Pichincha, para el día Domingo 11 de Septiembre a las 13H00, con la presencia en el cartel de el matador de toros Alvaro Samper, el novillero José Alfredo y el niño torero Paúl Játiva Olalles.

Precios populares, la parroquia El Chaupi está ubicada a 40 kilómetros de la ciudad de Quito, al sur oeste de Machachi.




Corridas de Toros en Tabacundo, Salcedo y San Miguel de Bolívar


TABACUNDO

El día Domingo18 de septiembre en Tabacundo, provincia de Pichincha se anuncia el Festival Taurino en el Tentadero "Don Neto Játiva" con la presentación en el cartel de José luís Gordillo "El Lojano", Paúl Játiva y Andrés Solís, la actuación de la escuela taurina "El Destello", se lidiarán reses de la Ganadería Guagrafina.

SAN MIGUEL DE BOLIVAR

Para los días  29 de septiembre y 1ro de octubre se anuncia la realización de la Feria Taurina San Miguel de Bolívar, en la Plaza de Toros "Luís De Mora Jarrín", el jueves 29 Corrida de Toros con los matadores Juan Francisco Hinojosa, Antonio García "El Chihuahua" de México y el rejoneador Guillermo Jarrín, se lidiarán toros de la ganadería de San Luís; para el día sábado 1ro de Octubre Novillada con la presencia en el cartel de el Rejoneador Guillermo Jarrín, y los novilleros Francisco Cortéz y el colombiano Franco Salcedo.

SALCEDO

Como ya es tradicional en este mes de septiembre, realización de una corrida de toros en Salcedo, provincia de Cotopaxi, ya estaremos informando carteles y más noticias acerca de esta importante corrida en Salcedo.



Comienza la Feria del Aficionado Práctico en el Tambo Mulalo Cotopaxi

Los días 17, 18, 24 y 25 de septiembre en el Tambo Mulalo, provincia de Cotopaxi, se da comienzo a la Feria del Aficionado Práctico, evento importante en la agenda taurina ecuatoriana, un evento esperado también y que reunirá a los aficionados prácticos ecuatorianos.

jueves, 25 de agosto de 2011

Actividad Internacional de Guillermo Albán, Pablo Santamaría y José Alfredo Cobo

GUILLERMO ALBAN TOREARA EN CAJAMARCA PERU

El matador de toros ecuatoriano Guillermo Albán, estará presente en la Feria San Miguel de Cajamarca en la República de Perú, toreará en dos tardes en la plaza de toros "Pillaquino" los días viernes 30 de septiembre y el sábado 1ro de octubre, lo acompañarán el el cartel los matadores peruanos Juan Carlos Cubas y Fernando Roca Rey.


PABLO SANTAMARIA VILLAREAL TOREARA EN LAS VENTAS DE MADRID

El novillero Pablo Santamaría Villareal estará presente en el Ciclo Ocho Naciones que se llevará a cabo el día Domingo 11 de Septiembre en la Plaza de Toros de la Ventas de Madrid, España, lo acompañan en el cartel los novilleros españoles Luis Miguel Amado y Pascual Javier. En este ciclo se presentan novilleros de España, Portugal, Francia y cinco americanos, al final del ciclo se elegirá un úncio triunfador.


EL NOVILLERO JOSE ALFREDO COBO SE PRESENTA EN PERU

El novillero ecuatoriano José Alfredo Cobo, viajó a la República del Perú, donde cumplirá varios compromisos, fue invitado a tentar en la Ganadería Vista Alegre y toreará este Domingo 4 de septiembre en la Plaza de Toros Pomalca de Chiclayo, un mano a mano con el matador de toros peruano Paco Céspedes, con ganado de la Ganadería Céspedes Avant.